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By Mohamed Bouzitoune

Rady Scoot, un joven inglés de familia acomodada, debido a discrepancias con sus progenitores come to a decision abandonar el cálido hogar paterno y emprender un destino de aventuras. El azar lo lleva en dirección a l. a. isla de Mallorca, más exactamente a los angeles paradisíaca localidad de Port Pollença, que será el escenario de las múltiples aventuras y desventuras que dan forma a esta novela.
El drama time-honored, los angeles soledad inside que experimenta el personaje imperative en un ámbito para él por demás extraño, l. a. amistad, las diferentes formas del amor juvenil, el resentimiento, los angeles venganza, e incluso l. a. pesquisa de carácter criminalístico, forman parte de l. a. rica sucesión de acontecimientos que hace de “Un viaje muy peculiar”, una novela que consigue ser amena, sin por esto renunciar a l. a. posibilidad de llevar al lector curioso en dirección a una sana reflexión de carácter introspectivo.

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Allí Fabián había contado los chistes más divertidos que Rady recordara haber oído jamás, y l. a. totalidad de los presentes se habían desternillado de risa. Todo esto amenizado por algunas gracias y monerías de “El Peque”, que es como todos conocían al simpático barman del lodge Illa D´or. Donatella y Joana habían llorado de los angeles risa, y l. a. gracia de ambas no había pasado desapercibida entre los asistentes. Miguel, como siempre rodeado de hermosas turistas de origen escandinavo, había hecho gala de sus dotes de seductor; en tanto José Manuel, el chef del inn, alabó con los más elogiosos comentarios las bondades del tumbet del neighborhood. Algo ebrio por los embriagantes vapores del cava, Rady tuvo dificultad incluso de introducir l. a. llave en l. a. cerradura de su nueva morada, y cuando por fin consiguió ingresar, lo que vio lo dejó helado… El cuerpo inerte de Margalida yacía boca abajo, y un abundante charco de sangre no dejaba de crecer bajo su cuerpo. Sus ojos, aún abiertos, conservaban los angeles expresión del terror más puro, y esto hizo evidente para Rady que había muerto recientemente y de una manera violenta. En efecto, el cadáver presentaba sobre su espalda, a l. a. altura del corazón, una abertura de l. a. que aún brotaba sangre; y a su lado, lo que parecía ser el cuerpo del delito: una navaja que Rady cogió casi instintivamente, para luego volver a dejarla donde l. a. había encontrado. El muchacho, presa de los angeles confusión y el pánico, sólo atinó a correr en dirección al inn, y en los angeles recepción encontró a Francesc, quien al ver los angeles cara de Rady y los angeles agitación que se había apoderado de éste, pareció comprender de inmediato los angeles situación… cogió el teléfono y marcó el número de l. a. policía neighborhood. Un Rady particularmente nervioso e incapaz de articular palabra inteligible alguna, fue acompañado por sus amigos Fabián y Miguel –quienes rápidamente habían comprendido l. a. gravedad de aquello que estaba ocurriendo- hacia l. a. casa de l. a. infortunada Margalida. Una vez que estuvieron allí, no tardó en llegar un vehículo de l. a. Guardia Civil. Cuando se abrieron las puertas de éste, el rostro de Rady adquirió un tono aún más pálido –de ser esto posible- mientras se le hacía un nudo en los angeles garganta, que le impedía incluso tragar los angeles poca saliva que el muchacho tenía en su cada vez más reseca boca. El Sargento Gómez Leiva fue el primero en salir, seguido de inmediato por el médico forense Walter Cuadra y el Teniente Mario Quintero, el especialista del Laboratorio principal de Criminalística que aún permanecía en l. a. isla investigando l. a. misteriosa sucesión de homicidios. Rady los reconoció de inmediato, y ellos a él, al punto que cuando pasaron a su lado, Gómez Leiva, acercándose al tembloroso muchachito inglés, le dio una palmadita en el hombro, para luego susurrarle al oído aquella que parecía ser su frase de cabecera: “Iniciar una pesquisa es como ir de caza; con l. a. diferencia de que los angeles presa está equiparada en fuerza e inteligencia con el cazador”. Tanto Cuadra como Quintero, sonrieron en tanto intercambiaban miradas cómplices, a pesar de que period prácticamente imposible que hubieran podido escuchar el comentario del Sargento.

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